Una vez que la estrategia se encuentra establecida, resta ponerla en práctica. Esto se logra mediante la gestión de los colaboradores y los recursos materiales (dinero, recursos tecnológicos, aplicación de dinero para la obtención de servicios y recursos tecnológicos).
Podemos conceptualizar dos tipos de actividades en la gestión: las operaciones y los proyectos.
Cuando mencionamos “operación” estamos hablando del funcionamiento de la actividad diaria, es decir, en nuestro caso, que los sistemas de información se encuentren funcionando sin inconvenientes. Al hablar de proyectos estamos considerando un objetivo a alcanzar, por ejemplo, implementar un nuevo sistema, cambiar un servidor, abrir una sucursal.
Las principales diferencias que se presentan entre la gestión de operaciones y la de proyectos se destacan en la siguiente tabla:
El objetivo de la gestión de operaciones es que los sistemas de información se encuentren funcionando sin inconvenientes para permitir su utilización por todos los usuarios, locales y remotos, en su actividad diaria para llevar a cabo los negocios.
En tal sentido, las reglas de una buena administración son las que corresponde aplicar, incluyendo procesos de calidad y la implementación de un conjunto de indicadores que permita a la dirección tener control efectivo de las operaciones de las distintas áreas.
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